Dos copas de vino tinto a medio beber sobre la mesa del recibo; el borde de una de las copas está manchado con labial rojo. El cadáver del hombre yace sobre el sofá, con el cuello de la camisa blanca teñido del mismo labial. No hay cerraduras forzadas, no hay evidencias de robo, los vecinos no observaron nada extraño. Quisiera ir más a fondo, pero los carnosos labios de la viuda, pintados de un rojo intenso como este fuego que me consume, me hacen pensar que hay muertes que valdría la pena vivir.

8 Comentarios
Dayana López
Hermoso !!!
Provoca seguir leyendo
Juan Parada
Esta semana publicaremos otro.
Sugey Perez
Demasiado bueno y desde el alma…
Juan Parada
Un abrazo grande.
Dixson Acacio
A ese cuento le faltan páginas,y por la intro la cosa se pone buena
Juan Parada
Esa es la idea de los microcuentos, dejar con sabor a más. un abrazo compadre.
Lenny Pérez
Excelente👏👏👏
Juan Parada
Gracias por tu lectura, un abrazo.