“¡Todo, todo, todito… a mitad de precio” !, decía el cartel sobre la vitrina, y las compradoras se alinearon una tras otras, formando una cola que creció con rapidez. Desde afuera se veía como mermaban las mercancías, y las mujeres les sudaban las manos, como destilando el más inquietante de los deseos.
Cuando Nancy vio…
